Leiva y Joaquín Sabina

El objeto personal que Sabina ha regalado a Leiva

"Lo que hay dentro queda para mí"

Noelia Bertol
Archivado en: Joaquín Sabina  •   Leiva  •  

Por momentos nos parece que Leiva desprende un aura muy similar al que desprendió siempre Joaquín Sabina, como si de alguna manera uno fuera descendiente musical del otro, aunque cada uno con su férrea personalidad que les hace seres únicos.

Hace unas semanas, de cara a los Grammy Latinos, ambos artistas coincidieron y Leiva compartió una fotografía que se habían hecho junto a una confesión: el piropo que le había lanzado este y que le había tocado el corazón. «Antes de agarrar el premio me dijo: ‘Lei, mira que me jode, pero solo hay dos personas que llevan el sombrero mejor que yo: Rublén Blades y tú«.

 


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Leiva, en posesión del diario de Sabina

 

La relación entre ambos es buenísima, aunque solo ellos saben hasta qué punto lo es. Lo que sabemos es a través de las palabras de Leiva en un encuentro con El Mundo en el que confesaba que son como familia y que el más veterano le había hecho entrega de uno de sus objetos más personales: su diario. 

Sí, como lees. Leiva es poseedor de los diarios de Sabina, en los que «hay anotados poemas, canciones, cientos de dibujos, notas con miradas políticas, reflexiones, apuntes«, ha confesado el de Histéricos.

El contenido de dichos escritos, confiesa, se queda para él: «Lo que hay dentro queda para mí. Lo he husmeado todo. Voy revisando, viendo cosas. Joaquín tiene una letra ilegible, por lo que es difícil acercarse. Lo guardo con muchísimo amor«.

Leiva
GETTY

Una amistad de las eternas

 

Sabina quiso hacerle este gran regalo después de que el cantante de Terriblemente cruel le regalara su guitarra favorita. Así funcionan las verdaderas amistades, dar como regalos aquellos objetos que tienen una importante carga emocional para uno mismo.

Leiva y Sabina tienen ese tipo de amistad, y la han forjado con el paso de los años, compartiendo juntos una infinidad de ratos. Les separan más de 30 años de edad, diferencia que el más joven aprovecha para aprender de toda la experiencia y los consejos del veterano.

«Gracias a él he mejorado mucho a nivel lírico. Me hablaba de la rima interna. De la musicalidad del texto sin caer en las rimas clásicas«, ha expresado el madrileño. Claro que a Sabina ese talento y ese alma de poeta no se lo entregó la experiencia de los años, sino que lleva acompañándole toda la vida. Como lo harán sus diarios con Leiva.

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