Ronquidos, cuándo debes preocuparte y consultar con un especialista

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Falta de descanso, irritabilidad o falta de concentración son algunos efectos secundarios que puede tener una persona que ronca muy fuerte y las personas que viven con ella.

Los ronquidos afectan en mayor medida a los hombres y a las personas que tienen sobrepeso.

Según un estudio citado por el Instituto de Investigaciones del Sueñoel 50% de los hombres roncan y el 25% de las mujeres también, lo que significa que es un problema bastante frecuente

Normalmente, si la frecuencia y la intensidad de los ronquidos no son exagerados,no suelen  ni requerir de tratamiento.Bastará con seguir recomendaciones cómo intentar dejar  el alcohol y el tabaco, tratar de no dormir bocarriba, evitar las comidas copiosas, dormir de costado, utilizar una almohada baja que evite la flexión de la garganta y  realizar ejercicio de forma frecuente. Todo ello ayuda a disminuir la frecuencia e intensidad de los ronquidos.

Sin embargo en los casos más graves, se puede producir algo conocido con el nombre de apnea del sueño, que se da cuando en medio de los ronquidos la respiración se interrumpe, en algunos casos durante al menos diez segundos.En estos casos es imprescindible consultar con un profesional.

Cuando los ronquidos se convierten en algo que afecta al núcleo familiar es conveniente realizar un estudio médico más completo que incluya nariz, boca, garganta y cuello para descartar alguna patología.

Es posible que el médico solicite una prueba de diagnóstico por imágenes para analizar la estructura de las vías respiratorias, como una radiografía, una exploración por tomografía computarizada o una resonancia magnética o incluso realizar una prueba del sueño en la que durante una noche registren el nivel de oxígeno en sangre, tu frecuencia cardiaca y respiratoria y el movimiento de ojos y piernas entre otros factores.

Con ello descartarán problemas cómo pólipos, desviación de tabique, engrosamientos de úvula, del  paladar blando, adenoides o amígdalas, y anomalías anatómicas que causen en una obstrucción de la vía aérea superior y depósitos grasos en las paredes de las misma.

En los casos más graves la solución puede pasar por una cirugía de garganta y paladar para ampliar las vías respiratorias o la utilización de una férula nocturna.

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