Sandra Barneda angustiada en La Isla de las tentaciones

La causa fue el enfrentamiento entre Zoe y Alejandro

anamas

Cómo uno de los peores momentos que había pasado en el programa, así definía la propia Sandra Barneda lo vivido en la última entrega de La Isla de las tentaciones 4. Y a juzgar por sus caras de sufrimiento y angustia tiene toda la razón. Alejandro y Zoe y sus salidas de tono fueron la razón de que la presentadora lo pasara fatal.

Todo sucedía cuando Zoe irrumpía en la hoguera de los chicos, saltándose todas las normas y visiblemente angustiada queriendo ver a su novio Josué que a su vez le pedía que confiara en él.

Tras  recuperarse del susto que le pegó Zoe al aparecer a sus espaldas, Sandra intentaba separarla  de Josué pidiéndole que abandonara el set y que lo que había hecho tendría consecuencias. La joven tiene pánico a perderle y sobre todo a que él no le dé el lugar que merece.

Sandra Barneda angustiada en La Isla de las tentaciones

Pero la entrada de Zoe  no fue lo único que le deparaba la noche a Sandra, momentos después Alejandro muy nervioso tras ver las primeras imágenes en las que se ve a Tania dice que su relación está completamente rota, «perdía el norte por completo».

«¿Qué te pasa Alejandro?», le preguntaba Barneda ,«No paro de ver a Tania con el chico este y me estoy poniendo malo. No quiero que la toque, no quiero. Me estoy cansando, me quiero ir de aquí». Las imágenes a las que se refería eran unas en las que se veía a  Tania hablando con Steven en el jacuzzi, bailando o sentados en un sillón.

«Que me quiero ir de aquí, te lo digo con todo mi puto corazón Sandra, que no puedo más, que diga esas cosas me duelen muchísimo. Por favor te lo pido Sandra que no dejes que una relación tan bonita se vaya, por favor te lo pido», decía nerviosísimo Alejandro.

La cosa iba cada vea a más, el concursante comenzó a llorar desconsoladamente y a temblar suplicándole a la presentadora que le dejaran ver a su novia a la que no podía perder.

Una situación que superaba a Sandra Barneda, que no podía contener la angustia, «Por favor, Alejandro, tranquilízate, confía en mí. Alejandro, cálmate, te lo ruego», le pedía con toda la delicadeza del mundo y visiblemente preocupada.

Finalmente el joven se marchaba llorando y sus compañeros le seguían para consolarle.