El amor es una de las sensaciones más bonitas que existen. Si no te amas a ti primero, es imposible que puedas darlo todo en una relación.
Hay personas que son catalogadas como aquellas que no saben estar solas y que no saben vivir sin una pareja. No saber disfrutar de la vida sin tener con quien compartirla no es nada beneficioso.
Ser adicto al amor puede derivar muchas consecuencias negativas, como por ejemplo, falta de autoestima y dependencia emocional.
Normalmente, los seres humanos adquirimos adicciones para protegernos de la ansiedad, de nuestros complejos, inseguridades, estrés… Lo hacemos para evitar hacer frente a muchas situaciones que nos provocan dolor. La adicción sería como una vía de escape cuyas consecuencias son siempre negativas y crean dependencia.
Algunos psicólogos explican que hay personas que se obsesionan por mantener una relación de pareja. Estas se angustian cuando termina la relación y buscan a toda costa otra nueva.
Es decir, esta obsesión se traduce en una dependencia emocional en pareja cuya relación termina por ser tóxica para ambos.
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«No sé si existe una adicción al amor como tal, pero lo que sí existe seguro es un mandato social, una creencia implícita, que asocia el tener pareja con tener más éxitos, ser más válido o ser más deseable. Entonces, quizás no exista una adicción al amor como tal, sino que entendemos que necesitamos el amor para ser valiosos, y tal vez eso es lo que nos lleva a buscar el amor desesperadamente», añade Marta Martínez Novoa sobre el término del sentimiento.
La experta afirma que en esas personas existen el miedo a vivir sin pareja: «Al final si nos están diciendo que lo deseable es tener una pareja, parece bastante lógico que pudiésemos tener miedo a estar sin pareja, que no creo que sea lo mismo que estar solo».
Verdaderamente, sí que se puede vivir sin una persona al lado. Sin embargo, «en los cuentos infantiles, películas y demás, se nos enseña desde pequeños que una princesa no es nada sin un príncipe, que el amor es lo más importante..», comenta Marta acerca de la importancia de quitarse esas creencias.
Además, sostiene que la necesidad de encadenar una pareja con otra tiene que ver con la sociedad en la que vivimos. «Esta sociedad de consumo inmediato ha llegado a los vínculos de la mano del capitalismo y de la mercantilización de los vínculos. Entonces, al final entendemos los vínculos como ¿por qué no puedo tener también no sé cuántas relaciones encadenadas? Al final los vínculos se convierten en un bien más de consumo y no en algo que nos une y que requiere cuidado e implicación, sino como en algo más que se consume de manera inmediata y que se acaba en algún momento».
La única vía de la felicidad es quererse a uno mismo para no depender de tener una pareja para sentirnos bien.
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