Papa Francisco homosexuales

«Demasiado mariconeo»: El Papa Francisco desata la polémica por lo que dice de los seminaristas homosexuales

La Iglesia tiene cerradas las puertas de sus seminarios a aquellos "que sostienen la cultura gay"

Noelia Bertol

Hace unos meses el Papa Francisco daba la sorpresa al dar su bendición a las parejas homosexuales y divorciados, si bien el Vaticano terminó matizando que no se trataba de un «visto bueno» y, en cualquier caso, las parejas formadas por dos personas del mismo sexo no pueden casarse por la Iglesia (al igual que los divorciados siempre que no se haya obtenido la nulidad matrimonial eclesiástica).

Ahora se ha vuelto a desatar la polémica por unas supuestas palabras del Papa Francisco sobre los seminaristas homosexuales. Según recogen medios italianos como Corriere della Sera y Repubblica, en una reunión celebrada a puerta cerrada en la asamblea de la Conferencia Episcopal Italiana, este mostró su postura contraria al hecho de que las personas homosexuales entren en los seminarios, bromeando incluso al respecto señalando que existe «demasiado mariconeo» en este tipo de instituciones eclesiásticas.

Unas palabras ante las que el Vaticano no se ha pronunciado, si bien algunos obispos que estuvieron presente en dicha reunión confirmaron a diferentes medios esta información y aseguraron que esta apreciación del Papa Francisco desató las risas de incredulidad de los allí presentes.


El documento que prohibe a los homosexuales la entrada a los seminarios

Fue el Papa Benedicto XVI quien en 2005 aprobó un documento del Vaticano mediante el cual se prohibía la entrada a los seminarios de personas homosexuales. Una decisión con la que el actual pontífice está de acuerdo, postura que mantiene desde el año 2016.

Este documento recoge que «la Iglesia no puede admitir al Seminario y a las Órdenes Sagradas a quienes practican la homosexualidad, presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas o sostienen la así llamada cultura gay«.

«Dichas personas se encuentran, efectivamente, en una situación que obstaculiza gravemente una correcta relación con hombres y mujeres. De ningún modo pueden ignorarse las consecuencias negativas que se pueden derivar de la Ordenación de personas con tendencias homosexuales profundamente arraigadas«, recoge la instrucción. No obstante, se hace una excepción en los casos en los que esas «tendencias homosexuales fuesen solo la expresión de un problema transitorio como, por ejemplo, el de una adolescencia todavía no terminada«.