Ir al supermercado se ha convertido en un ejercicio de atención máxima para muchos hogares. Comparar precios, cambiar marcas o renunciar a ciertos productos ya forma parte de la rutina. Y no es solo una sensación. Los datos oficiales confirman que la cesta de la compra se ha comportado de forma muy desigual durante 2025, con alimentos que se han encarecido con fuerza y otros que, por fin, han empezado a bajar.
Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el Índice de Precios al Consumo (IPC) general cerró 2025 con una subida del 2,9%, una cifra más moderada que en ejercicios anteriores. Sin embargo, este dato medio esconde importantes diferencias entre productos, especialmente en la alimentación, donde algunas subidas han sido muy superiores.
Entre los alimentos que más han encarecido la compra diaria destacan tres que están muy presentes en muchos hogares:

Estos alimentos, al formar parte del consumo cotidiano, tienen un efecto directo en la percepción de encarecimiento, incluso aunque otros productos no hayan subido tanto.
Pero el golpe al bolsillo no se limitó solo a la alimentación. Otros gastos del día a día también registraron subidas muy significativas en 2025:
La bajada del precio del aceite de oliva en 2025 ha sido una de las noticias más esperadas para los consumidores, pero conviene ponerla en contexto. En los últimos cinco años, este producto básico ha sido uno de los alimentos que más se encarecieron dentro de la cesta de la compra.
Según la evolución de los precios, el aceite llegó a alcanzar su punto más alto en la primavera de 2024, cuando su índice anual superó ampliamente el nivel de 2021, duplicando su precio en comparación con aquel año. Detrás de este encarecimiento estuvieron factores como las sucesivas olas de calor y las malas cosechas.
A partir de ese máximo, la situación empezó a cambiar. Con una mejor cosecha y una mayor oferta, el precio del aceite de oliva inició una caída progresiva que se ha mantenido hasta el invierno de 2025. Esta tendencia a la baja permitió que, a lo largo del año, el aceite se abaratara de forma notable y se convirtiera en el alimento con la mayor bajada de precio.

Eso sí, el descenso no ha devuelto el producto a los niveles previos a la escalada. A pesar de la bajada, el aceite de oliva sigue siendo sensiblemente más caro que antes de la crisis de precios.
Mientras tanto, la clave para muchos hogares este 2026 pasa por adaptarse, aprovechar las bajadas puntuales y reorganizar la compra para que el impacto de estos precios no sea tan duro en el día a día.
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