
Sí, esa que obtenemos con gusto cuando tomamos el Sol. Precisamente por eso, ante la imposibilidad de poder salir a la calle y respirar aire puro, hubo mucha carencia de esta vitamina en nuestro cuerpo.
Aunque, eso sí, no solo se obtiene mediante la luz solar; sino que también podemos encontrarla en algunos alimentos que podemos consumir en prácticamente cualquier momento del día, como huevos, mantequilla, aceites de pescado y leche.
Otros alimentos ricos en vitamina D son la anguila, atún fresco, atún, bonito, caballa y otros (conservas en aceite), mayonesa, arenque, congrio, bonito fresco, atún, bonito, arenques, sardinas y otros ricos en grasa (conserva salada y ahumada); entre muchos otros, tal y como recoge un informe de la Clínica Universidad de Navarra.
Es decir, que resulta incluso difícil no disponer de niveles adecuados de vitamina D en nuestro cuerpo con la cantidad de fuentes alimenticias que existen de donde poder consumirla. Sin embargo, es común ver a gente que necesita de un suplemente en forma de pastillas (o cualquier otro formato) que ingieren cada determinado tiempo para poder tener a raya esta falta.
Y lo cierto es que, tal y como indican desde CUN, las vitaminas son sustancias orgánicas imprescindibles para la nutrición de los seres vivos. «No aportan energía pero sin ellas el organismo no sería capaz de aprovechar los nutrientes», subrayan.
Por tanto, es imprescindible poder saber, sin tener que recurrir a un médico, si nuestro cuerpo nos está pidiendo más vitamina D porque en algunos casos graves de falta de la misma, como en los niños, el déficit da lugar a la malformación del esqueleto (raquitismo). En el caso de los adultos, puede provocar osteomalacia.
Si te preguntas cuál es la verdadera función de la vitamina D en los seres humanos como para llegar a derivar en dichas deficiencias, se trata de una de las sustancias que ayudan a la absorción del calcio y del fósforo, además de tener controlado el nivel de calcio en sangre — de esta forma se consigue una buena coagulación— y es una de las responsables de desarrollar unos dientes y huesos fuertes.
Además, hay otros indicativos que nos advierten de esta carencia, como el nerviosismo, un estado de ánimo más decaído ( o depresión en algunos casos), insomnio, pérdida del pelo o disponer de un sistema inmunitario más débil; así como las caries o la gingivitis.
¿Por qué un país con 2.500h de sol anuales padece déficit de vitamina D?
Se estima que el 80% de la población mundial padece déficit de vitamina D. En el caso de España, pese a ser un país mediterráneo con una media de 2.500h de sol anuales (300 días/año), hasta el 60% de la población tiene niveles bajos de esta hormona en pleno verano, un porcentaje que aumenta en otoño e invierno.
Aunque el sol es la mejor fuente para obtener vitamina D, la mayoría de españoles no suelen alcanzar los niveles óptimos de esta hormona -70ng o 80ng-. Esto se debe al estilo de vida moderno (pasamos mucho tiempo en interiores, ya sea teletrabajando o en la oficina o durante nuestro tiempo libre), el uso continuo de protectores solares en verano y a la baja intensidad y exposición solar en los meses más fríos. Todo ello hace que sea difícil alcanzar niveles óptimos de esta hormona únicamente con la exposición solar y, por ende, acaba repercutiendo en el organismo.
El déficit de la vitamina D incrementa exponencialmente la probabilidad de padecer distintas enfermedades. “Si tienes menos de 40ng de vitamina D te puedo asegurar que acabarás enfermando. La vitamina D es una hormona con un papel muy importante en todos los sistemas del cuerpo -inmunológico, digestivo, nervioso…-, por lo que tener niveles bajos impacta directamente en la salud”, sentencia Endika Montiel, dietista, experto PNI y cofundador de Synsera Labs
“Si no recibes abundante luz solar directa diariamente, la suplementación es la vía más segura para evitar carencias y aumentar gradualmente las reservas de esta hormona, especialmente en los meses de otoño e invierno, cuando hay pocas horas de sol”, expone el dietista. Mediante la ingesta de un suplemento de vitamina D, se protege la salud cardiovascular, ósea y muscular, se refuerza el sistema inmunitario y las defensas naturales del cuerpo y se equilibra el estado de ánimo. Una buena solución es complementar la dieta con un suplemento de vitamina D+Vitamina K2 .
Hay algunos grupos de población en los que está especialmente indicado el uso de suplementos de vitamina D. Es el caso de los deportistas, que necesitan una estructura ósea resistente; las mujeres en etapa de menopausia; y personas que buscan activamente reforzar su sistema inmunitario ante los cambios de estación, el frío o épocas de alta carga viral, ejemplifica Montiel.
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