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Trucos para que tu dormitorio huela siempre bien

Difusores, ambientadores, flores, velas y otros trucos para conseguirlo

Ana Más

Es muy importante que nuestro dormitorio sea un lugar donde nos encontremos relajados y a gusto. En esto la decoración tiene mucho que ver. Por eso hace unos días te hablábamos de de la importancia de combinar bien las proporciones de los muebles y seleccionar las formas más adecuadas para que tu dormitorio pareciera más grande y aprovechar al máximo el espacio.

También hemos hablado de las cosas que son imprescindibles tener en nuestra habitación, como un buen colchón, un cabecero de la cama, algunas plantas e incluso una confortable ropa de cama.

Pero sin duda algo que va a hacer que nos sintamos «de lujo» en nuestro dormitorio es que este huela bien, algo que no siempre es fácil de conseguir. Te contamos algunas formas de lograrlo.


Evidentemente, lo más sencillo es poner un ambientador. La clave está en dar con el que más va contigo. Puedes optar por uno en stick, así el olor aparecerá de manera progresiva en tu habitación.

Consigue que tu dormitorio huela siempre bien: más opciones

Si quieres algo mucho más natural decántate por las flores. Puedes poner un ramillete de tus flores favoritas en la ventana o en una cómoda, pero no olvides cambiarlas regularmente. Si te gustan las velas aromáticas también encender una y dejar que poco a poco su olor inunde tu dormitorio.

Los jabones aromatizados también son estupendos para dar buen olor, puedes decorar un rincón con ellos. A veces incluso sin sacarlos de su envoltorio llenan toda la habitación de un agradable aroma.

También puedes utilizar lavanda. Córtala antes de que las flores se marchiten, ata los tallos y cuélgalos del revés en un lugar seco. Pueden durarte hasta un mes. Puedes usar también saquitos de lavanda, para ello haz paquetitos con lavanda seca, átalos con un cordón y colócalos en tu dormitorio,  armarios incluidos.  

Un buen difusor también puede hacer de tu habitación todo un vergel, algunos incluso funcionan a través de ultrasonidos que propagan los aceites esenciales con tu olor favorito, que previamente has mezclado en un depósito con agua, por toda la habitación.

Y por supuesto para que todo esto surta efecto hay algo imprescindible: ventilar y limpiar. Abre la ventana por la mañana al levantarte y ciérrala cuando termines de hacer la cama.

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