Kiko Matamoros destapa una de las peores facetas de Nacho Palau en Supervivientes

A pesar de empezar con buen pie, los concursantes mantienen ahora una gran enemistad

Ana Irigoyen

Kiko Matamoros y Nacho Palau siguen con sus roces a pesar de que el colaborador ya no está en la isla. Ahora, Kiko, desde plató, comenta las actitudes y comportamientos del escultor en Supervivientes. Estos comentarios negativos no le vienen nada bien, ya que Palau ha sido nominado junto a Anabel esta semana.

Lo que se ha visto en Supervivientes estos días que no ha gustado nada ni a Kiko ni a Anabel: todo ha venido a raíz del último juego de estrategia. Consistía en que los concursantes debían dividir una pizza en los trozos que quisieran, siempre y cuando dejasen uno. Ignacio y Alejandro intentaron racionalizarlo de tal manera que si el programa obligaba a dar los trozos restantes al resto de compañeros, les quedase una buena porción.

En cambio, el comportamiento de Nacho Palau ha sido bien distinto, ya que a diferencia de sus compañeros, el escultor se cogía el mejor trozo. Anabel reaccionó ante esto diciendo: «Que te aproveche y después lo cagas bien sabiendo que yo soy la última. Te has llevado toda la semana diciendo que vas a compartir». Lo cierto es que Palau tenía de su lado el apoyo del programa ya que, como dijo Lara Álvarez, su comportamiento estaba dentro de lo reglado.


Kiko Matamoros destapa otra de las actitudes poco generosas de Nacho Palau

Como hemos mencionado, lo ocurrido fue comentado en plató donde Kiko Matamoros criticó con dureza a Nacho Palau tachándole de «egoísta». Entonces el colaborador contaba que durante su estancia en Supervivientes, Nacho Palau le ofreció un trozo de tarta por 1000 euros, sabiendo todos que Matamoros le había dado comida en otras ocasiones. Así pues introducía la historia de la siguiente manera: «Voy a contar una cosa escandalosa para que sepáis de quién hablo».

«A este señor le di una porción de mi tarta… le di una para que compartiera con Mariana y se comió la parte de Mariana. Él en su recompensa se llevo una tarta y le pedí tarta. Me dijo que no, que la tenía para cambiar y le dije que me la vendiese. ‘¿Qué me das por mil euros?’ Porque allí la desesperación es muy fuerte. Le debo mil euros por un dedo de tarta. Por supuesto que le voy a pagar«, concluía Matamoros.

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