Pasarse con la sal o pasarse con el azúcar, ¿qué es peor?

Pasarse con la sal o pasarse con el azúcar, ¿qué es peor?

Ambas sustancias son buenas en su justa medida y malísimas si te pasas

Sandra Escobar

Las personas que cuidan su alimentación saben que tanto el consumo abusivo de sal como el del azúcar pueden derivar en graves problemas para la salud. Pues, aunque tanto la combinación de cloro y sodio que da forma a la popular sal de mesa como la sacarosa o la sucrosa, comúnmente conocida como azúcar, son necesarias para el buen funcionamiento del cuerpo humano, la realidad es que consumirlas por encima de lo deseable puede desembocar en el desarrollo de enfermedades crónicas e incluso en obesidad.

Los riesgos de pasarse con la sal

Según la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cantidad ideal de sal que debemos consumir es de cinco gramos al día y, sin embargo, la mayoría consumimos más del doble (de 9 a 12 gramos de promedio), algo que hace que a los expertos en salud y a las autoridades les salten todas las alarmas. Pues, una ingesta abusiva de sal puede provocar hipertensión, mala regulación de los riñones e en algunas ocasiones incluso puede dar lugar a una mayor cantidad de estrés y más riesgo de sufrir problemas cardiovasculares.

¿Significa esto que debemos comer nuestra comida sosa? Para nada. Como hemos comentado, el abuso de este condimento es perjudicial, pero su consumo es ventajoso para nuestro bienestar, ya que ayuda en la regulación de fluidos y la transmisión de impulsos nerviosos.


Ahora bien, desde la OMS advierten de que la sal que se consume debe ser yodada, es decir enriquecida con yodo, un elemento esencial para un desarrollo sano del cerebro del feto y del niño pequeño.

¿Qué pasa cuando tomas mucho azúcar?

Al igual que pasa con la sal, el abuso del azúcar es negativo. Por ello hay que tener en cuenta que no todo el azúcar que consumimos proviene de los sobrecillos que le echamos al café o de los dulces que nos compramos en las máquinas expendedoras del trabajo.

Mucha gente mide su consumo de azúcar en función de la cantidad de bollos o dulces que se ha permitido comer, pero no hay que olvidar que el azúcar no solo se encuentra en productos de repostería, sino también en las frutas y hortalizas (cereza, higo, mango, dátil…) y es precisamente este el que nuestro cuerpo necesita para funcionar con normalidad. El que nos aporta la energía que necesitamos para hacer frente a nuestro día a día y el que, gracias al acompañamiento de agua y fibra que conlleva de forma natural, no nos hace engordar.

Son los azúcares refinados, aquellos que se nos presentan añadidos a determinados alimentos y bebidas, los que son realmente dañinos para la salud humana y los que nos hacen engordar. Cabe recordar que una sola Coca Cola duplica el consumo diario recomendado de azúcar, que se recomienda que sea de entre 25 y 30 gramos diarios para una persona adulta, aunque puede llegar hasta los 50 gramos al día.

El abuso del azúcar puede derivar en enfermedades cardiovasculares, en hipertensión, en diabetes, en problemas bucodentales como la aparición de caries, en problemas en la piel, en la aparición de problemas de memoria e incluso puede ser el detonante de la ansiedad y otros problemas de salud mental.

Conclusión: ¿qué es peor, el azúcar o la sal?

La conclusión a la que han llegado todos los expertos es la que seguramente imaginabas, que no hay una peor que otra. El consumo abusivo tanto de la sal como del azúcar es perjudicial, sea como sea.

Pero los especialistas sí van con la lección aprendida y eso es, precisamente lo que tratan de infundir en los consumidores. Lo primero, es que no se excedan con la ingesta de uno u otro condimento. Lo segundo, quizá menos obvia pero igual de importante, es fijarse bien en los etiquetados de los productos, porque solo así se aprenderá a detectar la cantidad de azúcar o sal que se va a consumir en una sola ingesta y se podrá ser consciente de si se están rebasando los límites saludables o no.