Barefoot, el calzado que ha puesto de moda Letizia tras fracturarse el dedo del pie

La comodidad no está reñida con la elegancia

Nuria Serena

Las últimas apariciones de la Letizia han vuelto a marcar tendencia.

Tras el traspiés doméstico que le provocó una fractura, la reina se ha bajado de sus tacones, cuya altura ha ido menguando de forma progresiva y se ha calzado unas deportivas que han causado sensación.

Y es que el diseño de estas zapatillas es muy diferente al que acostumbramos a ver: se llama barefoot y se caracterizan por su comodidad, ligereza y adaptación a la forma natural del pie.


 

Barefoot de Letizia (Photo by Carlos Alvarez/Getty Images)

Letizia ¿Por qué elige el barefoot?

 

Cada vez se ven más personas con zapatillas o zapatos muy ligeros y planos, del estilo barefoot.

Barefoot (del inglés bare = descalzo, desnudo y foot = pie) simboliza la vuelta al andar de forma natural. Los hombres y las mujeres nacemos sin zapatos. Caminar descalzos es algo innato y el hecho de descalzarnos y movernos con libertad es lo mejor que podemos hacer para nuestros pies.

Si sufres dolor en los pies, como es el caso de Letizia, que al margen de su rotura sufre Neuroma de Morton, optar por el calzado más ergonómico y menos compresor es una necesidad.

 

La principal causa del neuroma de Morton es la compresión del nervio digital y los factores de riesgo que más pueden fomentar que se desarrolle un neuroma son los siguientes: Llevar de manera habitual zapatos estrechos y ajustados o zapatos de tacón alto. Tener una mala pisada al caminar o hacer deporte.

 

Los zapatos barefoot o zapatos descalzos aportan comodidad y al mismo tiempo protegen los pies de los impactos externos. Y es que es normal que
el calzado tradicional provoque en los dedos de los pies una compresión antinatural en la punta estrecha.

Los barefoot imitan la forma anatómica del pie humano ya que proporcionan suficiente espacio para los dedos y de esta forma evitar posibles molestias. El espacio generoso en la parte delantera del zapato permite que los dedos de los pies tengan suficiente espacio para no presionarse entre sí.

Todo ello provoca una mejora en la circulación sanguínea, menor fatiga y la minimización de hematomas, ya que los zapatos descalzos copian el perfil anatómico de los pies.

Otro elemento esencial del calzado descalzo o barefoot es la caída cero (zero drop). Esto significa que no hay diferencia de altura entre el talón y la parte delantera del pie. Por lo tanto, ambas partes del zapato están al mismo nivel y sin soporte para el arco de pie. El arco plantar se forma naturalmente al caminar con zapatos descalzos, de modo que con cada paso logramos fortalecer y ejercitar los músculos del pie.

¿Qué se consigue con ello? Pues algo tan sencillo como mover la pisada «tradicional e incorrecta» a través del talón hacia la parte media o delantera del pie lo que elimina desequilibrios y fortalece los tendones del pie.  Además, gracias a su suela flexible se realiza un masaje de los puntos reflejos del pie que proporciona los impulsos adecuados a nuestro cerebro.

La consecuencia más inmediata de ello es:

  • una mejora postural: fortalecimiento de las caderas y la espalda baja
  • fortalecer los tendones y las inserciones del pie
  • prevenir los pies planos
  • aliviar de los juanetes (hallux)
  • estimulación de los puntos de los pies que ayuda al sistema nervioso