Durante la menopausia muchas mujeres experimentan cambios hormonales que afectan tanto su salud física como emocional. Entre los trastornos menos conocidos pero de alto impacto se encuentra el síndrome fleboartrósico, una condición que combina problemas de insuficiencia venosa con dolor articular.
Aunque no es ampliamente conocido, afecta especialmente a mujeres a partir de los 50 años, una etapa en la que el cuerpo atraviesa transformaciones profundas.
Este síndrome se manifiesta con síntomas como pesadez e hinchazón en las piernas, varices, rigidez y dolor en las articulaciones, especialmente en las extremidades inferiores. Según explica la Dra. Maya Gracia, especialista en Medicina Vascular y Angiología, el trastorno está asociado a factores de riesgo como la obesidad, la osteoporosis y el sedentarismo, condiciones frecuentes en mujeres postmenopáusicas.
El diagnóstico puede resultar complejo, ya que los síntomas se confunden fácilmente con otras patologías reumatológicas o circulatorias. Por ello, el abordaje debe ser multidisciplinar. El médico vascular realiza un ecodoppler venoso para evaluar la insuficiencia venosa, mientras que el reumatólogo se encarga de estudiar las articulaciones mediante pruebas como radiografías o ecografías. Detectar este síndrome de forma precoz es clave para evitar complicaciones mayores, como trombosis, flebitis o úlceras varicosas.
En cuanto al tratamiento, también requiere un enfoque integral. Es fundamental controlar el peso mediante una dieta saludable y ejercicio regular. Actividades como caminar una hora al día, hacer sentadillas, zancadas o ejercicios de fuerza ayudan a mejorar tanto la circulación como la masa muscular, combatiendo dos de los pilares del síndrome: la artrosis y la insuficiencia venosa.
Si la paciente presenta varices, puede requerir tratamientos específicos como compresión elástica o intervención quirúrgica, según el caso. Para los problemas articulares, se recomiendan fisioterapia, medicamentos antiinflamatorios o incluso cirugía, dependiendo de la evolución del cuadro.
Además, la alimentación cumple un papel esencial en la prevención y manejo del síndrome fleboartrósico. Según la nutricionista Sandra Moñino, los alimentos antiinflamatorios como los pescados ricos en Omega 3 (sardinas, boquerones o caballa) ayudan a reducir los síntomas generales de la menopausia. También son recomendables las grasas saludables (aceite de oliva, aguacate, frutos secos) y el consumo adecuado de proteína y magnesio, que contribuyen a regular el insomnio y los sofocos.
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Este trastorno, aunque poco difundido, puede afectar gravemente la calidad de vida de muchas mujeres si no se trata a tiempo. Reconocer sus síntomas y adoptar hábitos saludables desde los primeros signos puede marcar una gran diferencia en el bienestar durante la menopausia.
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