
En estos meses de bufanda y días cortos, a menudo olvidamos que el mayor suplemento vitamínico para nuestro cerebro está justo encima nuestra. El sol no es solo un placer que debemos disfrutar en vacaciones de verano, es una necesidad que nuestra biología nos exige.
Según expertos en neurociencia como la doctora Gabriela González Alemán, la luz solar es la encargada de activar el reloj biológico de nuestro cerebro, facilitando la producción de serotonina. Esta hormona, que seguro has oído hablar de ella, es la responsable de que sintamos un bienestar a largo plazo.
Aprovechar cada rayito de sol durante el invierno funciona como resistencia al estrés cotidiano. Lo mejor de todo, es que no hace falta pasar horas y horas bajo el cielo; con apenas 10 o 15 minutos, preferiblemente durante la mañana, nuestro cuerpo comienza a producir la hormona de la felicidad.
Esta combinación no solo nos aporta entusiasmo y buen humor, sino que aumenta nuestra motivación para afrontar la jornada laboral o las tareas domésticas con una sonrisa de oreja a oreja.
En una época donde pasamos mucho tiempo en interiores con calefacción y luz artificial, buscar esa ventana de luz natural es el gesto más sencillo de amor que podemos hacer por nuestra salud mental.
@experimen3d ¿Qué pasaría si tomo 10 minutos de sol todos los días? #ciencia #salud #viral ♬ Blade Runner 2049 – Synthwave Goose
Además de alegrarnos el día, la luz del sol es la encargada de ponerle un poco de orden a nuestro descanso nocturno. La melatonina, hormona que nos ayuda a descansar como auténticos bebés, se produce a partir de la serotonina que generamos durante el día gracias a la exposición lumínica.
Por ello, si logramos que nos dé el aire y la claridad en las horas puntas, nuestro sueño será mucho más profundo y reparador.
Para maximizar y aprovechar todos estos beneficios, los expertos recomiendan involucrar todo tipo de actividades: salir a caminar, sentir el calorcito en la cara y disfrutar del aire libre.
Está claro que la biología hace su parte, pero nosotros tenemos que dar ese primer paso. Así que, ya sabes, ¡no dejes de buscar tu ración de luz diaria!
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