¿Alguna vez te has preguntado por qué a tu amig@ le encanta ser el centro de atención en las fiestas mientras tu sueñas con un plan de peli y manta? ¿O por que ese amigo tuyo necesita organizar los viajes con mucha antelación y tú prefieres improvisar sobre la marcha? Echa un vistazo a la teoría de los «Big Five» y encontrarás las claves.
No son manías ni incompatibilidades astrales; es ciencia. Aunque en redes sociales nos bombardean con tests del estilo “qué tipo de plan eres según tu signo de zodiaco”, en el mundo de la psicología hay un rey indiscutible si hablamos de personalidad: la teoría de los Cinco Grandes, desarrollada a partir de la década de 1980 en la teoría psicológica de los rasgos.
Todos tenemos los mismos cinco canales, pero cada uno de nosotros tiene los niveles subidos o bajados de forma única.
Descubre los cinco rasgos que definen cómo eres y cómo te ven los demás.
Es el termómetro de la curiosidad. Si eres de los que siempre buscan música nueva, te apasiona viajar a lugares desconocidos, devoras libros y te encanta probar comida exótica, tu puntuación aquí es altísima. En el lado opuesto estarían las personas que encuentran la felicidad y la seguridad en la rutina, en lo de siempre (¡que también es un superpoder!)
Este rasgo mide tu nivel de organización y compromiso. ¿Eres de los que compran las entradas de los conciertos con meses de antelación y jamás llegan tarde? Enhorabuena porque… ¡tienes la responsabilidad por las nubes! Son personas disciplinadas, perfeccionistas y ultra fiables. Si en cambio eres más de “ ya se verá” y de ser el fan número uno del caos creativo, aquí puntúas bajo.
Existe el mito de que el extravertido es simpático y el introvertido es íntimo, pero la cosa no es así. Se podría decir que esta categoría mide de dónde sacas tu energía. Si después de una semana complicada necesitas salir a tomar algo con mucha gente para venirte arriba, eres extrovertido. Si lo que necesitas para resucitar es pasar una tarde a solas con tus auriculares puestos, tiendes a la introversión.
Mide tu grado de empatía, compasión y confianza en el ser humano. Las personas con alta amabilidad siempre intentan ayudar, evitan a toda costa los conflictos y se ponen en la piel del otro de forma natural. Aquellos que puntúan más bajo suelen ser personas más competitivas, escépticas o que van directas al grano sin rodeos.
No te dejes asustar por el nombre técnico; hoy en día los psicólogos prefieren llamarlo estabilidad emocional. Mide cómo gestionas las curvas de la vida y los imprevistos. ¿Te ahogas en un vaso de agua ante cualquier contratiempo o eres de los que mantienes la calma? Un nivel alto significa que eres más sensible a las emociones negativas y la ansiedad. Un nivel bajo sin embargo te hace ser más resistente al estrés.
Lo maravilloso de la teoría de los Big Five es que no hay combinaciones mejores ni peores. No hay una personalidad “perfecta”. La magia está en la variedad y en cómo se combinan los matices. Y tú, ¿con cuál te identificas más?
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