Estilo de vida

Alimentos que nunca deberías recalentar

12/07/2018, a las 01:05

Llegas al amanecer a tu casa después de una larga noche de marcha. Abres la nevera: al fondo, escondida tras un yogur de coco del Mundial 82, encuentras una fiambrera con tres albóndigas. La metes en el microondas y tu aparato digestivo comienza a prepararse para darle una cálida bienvenida a la gastroenteritis.

Alimentos que no deberías recalentar

Aparte de gastar más dinero del que piensas, te sorprenderías de por qué hay alimentos que no debería recalentar bajo ningún concepto. Son los siguientes:

Pollo. Es una carne barata que puede ser preparada de diversas formas. Sin embargo, o te lo comes en el momento o lo dejas enfriar y te haces un bocadillo. Recalentándolo conseguirás alterar tu aparato digestivo y pasarlo francamente mal. Si no te puedes resistir, caliéntalo a la temperatura más baja posible.

Champiñones, níscalos y similares. Aparte de perder todo el agua ya en la primera cocción, en el segundo intento se resecarán provocando que tu estómago no los pueda digerir. Esta circunstancia te provocará hinchazón y flatulencias más que molestas.

Patatas. Son casi el elemento estrella de esas mañanas de resaca, pero al volver a calentarse lograrás ingerir un alimento tóxico que te causará daños bastante serios. Como alternativa, prepara alguna ensalada fría o un puré.

Espinacas, apio y remolacha. Son tan saludables que hasta Popeye logró conquistar a Olivia. Su aporte en hierro es imprescindible para la salud, pero al recalentar estos alimentos aumentarás su contenido en nitritos, lo que puede alterar el funcionamiento de tu organismo de forma severa. Varios estudios certifican que estas verduras, y las de hoja verde en general, pueden llegar a provocar cáncer si se las recalienta.

Arroz. El arroz a la cubana que te ha sobrado y pasa sus últimas horas en un plato de dudosa salubridad puede parecerte un manjar. Sin embargo, estos granos contienen bacterias que desaparecen al ser cocinado, pero que pueden crecer durante el calentamiento generando dolencias digestivas que necesitarán ser tratadas por un médico.

¿Cómo calentar comida correctamente?

Es importante no mezclar alimentos ya cocinados con otros crudos que quieras añadir. Recuerda que no vas a cocinar, sino a darle temperatura a un alimento ya cocinado. Si eres amigo del microondas, recuerda meter un vaso de agua para lograr que el vapor que desprenda evite que se resequen demasiado tus platos favoritos.

Un truco muy adecuado es calentar el horno a unos 150 grados durante 10 minutos. Mete lo que desees en el interior y apaga este electrodoméstico. El calor residual hará su efecto y el resultado es mucho más adecuado. Si te ha sobrado comida y ves que no te las vas a comer, no la dejes en la cocina y tampoco la metas en la nevera durante días. Simplemente congélala para tomártela en otro momento más adecuado.

Nunca olvides que la mezcla de ingredientes provoca reacciones desiguales en tu organismo. O lo que es lo mismo, tras tu noche de fiesta y la degustación de las albóndigas que comentábamos al principio lo que te espera son horas de sueño y otras tantas en el baño cuando te despiertes vomitando o con otro tipo de síntomas que bien puedes imaginarte.

Solo prestándole la debida atención a este tema conseguirás obtener los mejores resultados. Evita poner en riesgo tu salud y come siempre algo recién hecho o apto para volver a calentar. El resto de alimentos, arriba mencionados, deberán ser borrados de tu lista de últimos recursos para solucionar una comida cualquiera. Todo sea por evitar problemas de inciertas consecuencias y por alimentar lo mejor posible a tu mascota.

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