Leiva

La peculiar historia por la que Leiva empezó en la música

Todo surgió en la playa de Gandía junto a una guitarra

Ana Pérez
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Leiva visitó El Hormiguero con motivo de la presentación del reciente lanzamiento de su disco Cuando Te Muerdes El Labio. Durante el programa, ha revelado historias que antes no conocíamos, como por ejemplo, cómo empezó en el mundo de la música.

El álbum presentado está formado por 14 canciones y compuesto por voces femeninas que se compenetran a la perfección con el estilo del ex miembro de Pereza.

El artista madrileño ha revelado que sus temas surgen del aburrimiento, de la vulnerabilidad o del miedo. «Yo, si estoy bien, estoy pasándomelo bien, porque componer es un ejercicio que a veces es divertido y a veces es angustioso. Cuando me pongo a escribir es que algo sucede: O estoy solo, o me aburro, o estoy un poco mal…», ha comentado Leiva. Sin ir más lejos, una de sus canciones se titula Diazepamun fármaco que por lo que ha contado, le ha salvado de algún susto.

Pero, todo artista tiene una historia acerca de cómo empezó en el mundo de la música. La de él se remonta a cuando era un adolescente.

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Pablo Motos le preguntó quiénes fueron las personas que le animaron a empezar su andadura musical. Así comenzó su historia cósmica: «Cuando tenía 16 años me fui de vacaciones con la que era mi chica a Gandía. Allí tocaba la guitarra en el paseo marítimo para sacarnos unas monedillas que luego nos gastábamos en una cervecería que había enfrente»

Continuaba diciendo que «el dueño nos veía todos los días y me preguntó que si quería ser músico. Yo le dije que si y me contó que su hijo se había ido a Madrid a dedicarse a encontrar gente en la compañía BMG, que luego ha sido Sony».

«Me dijo que tenía algo, pero ahí se quedó la historia. Tres años después, tocando con Pereza en un club, nos pasó como en las películas, se acercó un tipo y nos dijo que era de una compañía de discos para que fuéramos a firmar un contrato con ellos», destacó.

«Nos dijo el chico de la compañía que iba a hacer una mudanza en su casa y que si queríamos ganarnos un dinero, que fuéramos a ayudarle, sin embargo, nos advirtió que estaría allí su familia». Lo que no es imaginaba Leiva era la sorpresa al llegar a la casa: «Al llamar a la puerta me abrió aquel señor que nos había dicho que su hijo había venido a Madrid en busca de artistas para una compañía»

 

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