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Rocío Ramos-Paul plantea la negociación con tus hijos como solución a la hora de llegada en verano

15/06/2021, a las 16:01

El verano, tras la campaña de vacunación, se presenta algo más laxo respecto al año pasado. Rocío Ramos-Paul, nuestra experta psicóloga infantil, nos ayuda con algunas claves para que nuestros hijos no se desmadren. ¡Toma nota!

La hora de llegada a casa siempre se alarga un poco en verano. En esta época del año, contamos con un horario más amplio de luz y los chavales no tienen clases, aunque de cuando en cuando tengan actividades o una recuperación que preparar. Es el momento de tomar las calles y salir con la pandilla sin descanso, retando la habitual hora de llegada al hogar.

En este sentido, Rocío nos hablaba de dos grupos muy diferenciados. «Los más pequeños, de diez a doce años, que inician esa parte de quiero más autonomía, déjame un ratito…», reflexiona la psicóloga. Son momentos para disfrutar de la piscina, el parque, la plaza del pueblo y los juegos con amigos.

«Yo animo a los padres a que sus hijos se queden solitos un tiempo», explica Ramos-Paul para así favorecer los momentos de independencia y autonomía en este rango de edad, sin que lo padres pierdan cierto control

 

Rocío Ramos-Paul y la negociación

 

En el segundo grupo, comprendido entre los trece y quince años, nos encontramos con mayores dificultades. En este sentido, Rocío nos recomienda la negociación. «Vamos a marcar la hora de llegada a casa, con algunas excepciones, como una fiesta o un partido«, plantea para después añadir: «… pero siempre les vamos a pedir a cambio de la excepción, una responsabilidad que deben cumplir», explica.

Por ejemplo, si el partido termina a las 22.00, plantearemos la excepción de llegar a casa a las 22.30. Además, explicaremos a nuestro hijo qué ocurre si no cumple ese horario. «Si llegas más tarde reduciremos la paga o tendrás que llegar a las 21.30», plantea Rocío.

Así, el chaval se hace responsable de si mismo, en este caso con la hora de llegada, que si no cumple, le acarreará consecuencias, pero si cumple podrá mantener un beneficio que se ha ganado.

«Y una cosa más, con cada beneficio que demos, una responsabilidad. Tienes que estar agradable y algo que te haya gustado en la cena…», fomenta la idea. ¿Qué te parece?

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