Golpe de calor en niños: cómo detectarlo y actuar

Dolor de cabeza y debilidad son algunos de sus síntomas

Ana Más

Hace unos días hablábamos del aumento de golpes de calor en los últimos días en España como consecuencia de las altas temperaturas. Se trata de un proceso que cursa con tanta rapidez y virulencia que pueden incluso llegar a causar la muerte de una persona sana en apenas unos minutos. Hoy hablamos del golpe de calor en niños, de cómo detectarlo y, sobre todo, evitarlo.

Y es que los niños también pueden sufrirlo. Por ello es importante que sepamos detectar sus síntomas para actuar lo antes posible. Los más frecuentes son cansancio, más sed de la habitual, sudoración y piel fresca y húmeda. Si el niño es más mayor puede quejarse de dolor de cabeza o tripa.

Ante estos síntomas es importante actuar rápido y llevar al niño a un lugar sombreado y fresco, darle líquidos no muy fríos lentamente, dejarle en reposo y tomarle la temperatura. Si a pesar de esto los síntomas avanzan y sube la temperatura corporal, debemos aplicar medidas de enfriamiento. Para ello aplicaremos agua fresca por el cuerpo incidiendo en las axilas e ingles y abanicándole para favorecer la transpiración.


Golpe de calor en niños: cómo evitarlos

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El golpe de calor se produce cuando los mecanismos corporales reguladores del calor (evaporación del sudor) fallan. Esto hace que se acumule calor en el cuerpo, y es que la falta de sudor hace que nuestro cuerpo no mantenga su temperatura baja cuando está expuesto a altas temperaturas. Por eso, si la temperatura sube a 39, 5  en la axila y el niño no tolera los líquidos, debemos ir a urgencias.

Aunque sin duda lo más eficaz es evitar llegar a esto, para ello hay algunas cosas que podemos hacer, como tenerles en un entorno fresco y a la sombra la mayor parte del día, darles abundante agua, limitar el ejercicio y los juegos en las horas centrales del día, darles baños fríos o tibios, utilizar ventiladores o aire acondicionado los días muy calurosos, ponerles ropa ancha, ligera y de colores claros y no olvidarnos de ponerles gorro.

Piensa que la temperatura corporal del niño sube 3 a 5 veces más rápido que en el adulto, ya que estos tienen menor reserva de agua.

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