Entrenamiento fuerza

Método 2-2-2: el entrenamiento ideal para ganar fuerza después de los 40

Con solo dos días de práctica a la semana y dos series clave por ejercicio, este enfoque te cambiará

Alba García-Fogeda

A medida que cumplimos años, el cuerpo cambia: la masa muscular y la fuerza tienden a disminuir si no se estimulan de forma adecuada, la recuperación se prolonga y las articulaciones se resienten con rutinas largas y extenuantes. Por eso, muchos están optando por un entrenamiento simple, eficaz y sostenible que se ajusta a este momento de la vida: el llamado método 2-2-2.  

Una de las voces que ha contribuido a difundir este método es la del entrenador personal Alain González, con amplia presencia online y experiencia trabajando con deportistas y personas de más de 40 años. Según González, este enfoque permite obtener resultados sin «entrenar como si tuvieras 20 años», algo que muchos mayores de 40 aún intentan hacer, aunque su cuerpo ya no responda igual.

González explica que entrenar de esta manera, dos sesiones completas por semana con ejercicios que van cerca del fallo muscular, favorece una recuperación más rápida, disminuye el estrés sobre las articulaciones y mantiene la motivación alta, algo fundamental para conseguir resultados sostenibles a medio y largo plazo. 

¿Cómo funciona este entrenamiento?

  1. Frecuencia moderada. Dos días a la semana son suficientes para estimular el crecimiento muscular sin sobrecargar al cuerpo.
  2. Series eficaces. Dos series bien ejecutadas por ejercicio, enfocadas en tensión mecánica y técnica, son más productivas que rutinas más largas y dispersas.
  3. Ejercicios compuestos. Movimientos como sentadillas, empujes o tirones que trabajan varios músculos a la vez potencian resultados con menos tiempo dedicado.
Sentadillas | Getty

Beneficios probados

Este enfoque no solo favorece la ganancia de músculo y fuerza, sino que también responde a retos comunes tras los 40:

  • Mayor recuperación y menor fatiga acumulada, porque no se entrena en exceso. 
  • Menor estrés articular, al limitar el volumen total de trabajo. 
  • Motivación sostenida, al ver progresos sin saturación en cada sesión.

Además, entrenar con este enfoque permite adaptar de forma gradual cargas y ejercicios, respetando los ritmos individuales y evitando lesiones innecesarias.