Desmentimos los cinco mitos más extendidos sobre la bisexualidad

María Aragonés
Archivado en: Fangoria  •  

Al contrario de lo que muchos piensan, algunos estudios han concluido que la orientación sexual es un continuo. En los extremos están la heterosexualidad y la homosexualidad, todos las conocemos. ¿Pero qué pasa con el resto de esta línea? La bisexualidad abarca posibilidades muy distintas a diferencia de la homosexualidad o la heterosexualidad. Existe discriminación hacia este colectivo por ambas partes y muchos prejuicios extendidos en torno a esta orientación sexual. A continuación vamos a desmentir los más comunes:

1) No es una fase

Mucha gente ve esta etiqueta como un trampolín entre la heterosexualidad y la homosexualidad. Conocernos a nosotros mismos es complejo y pueden surgir confusiones. Sin embargo, la bisexualidad es una orientación válida e independiente del resto. Una persona bisexual no es homosexual o heterosexual en función de su pareja. Términos como “heteroflexible” o “heterocurioso» reafirman estas creencias. Los miembros de una pareja pueden tener orientaciones distintas siempre y cuando uno sea bisexual.


2) No implica promiscuidad

Se suele pensar que las personas bisexuales son promiscuas e incluso viciosas, ya que sienten atracción por cualquier género. La orientación no influye en el apetito sexual. Una persona homosexual no se siente atraída por todas las personas de su género que existen porque tiene unas preferencias determinadas. Lo mismo ocurre con alguien heterosexual y, por supuesto, con alguien bisexual.

3) Fuera porcentajes exactos

Otro mito muy extendido es que las personas bisexuales sienten la misma atracción por los hombres que por las mujeres, una especie de 50-50. Como hemos explicado antes, la bisexualidad es un continuo y cada persona tiene su propia identidad.

4) Falta de credibilidad

Cuando alguien se declara bisexual, es muy común preguntarle cómo puede saberlo si no ha mantenido relaciones con ambos géneros. Sin embargo, se da por hecho que una persona homosexual o heterosexual no necesita intimar con nadie para saber qué le atrae y qué no.

En resumen: los prejuicios sobre la bisexualidad se deben sobre todo a la falta de información. Es una orientación sexual y funciona exactamente igual que cualquier otra. No condiciona ningún rasgo de personalidad ni ningún tipo de conducta, simplemente la atracción hacia otras personas. Es una posibilidad que se omite muchas veces pero existe, porque en la vida no todo es blanco o negro.