prebiótico probiótico

Diferencias entre alimentos prebióticos y probióticos

Ambos son aliados de nuestra salud intestinal

Lucía Puig

Hay alimentos prebióticos y probióticos y seguro que lo has escuchado en más de una ocasión pero no tienes muy claro en qué se diferencian ni que beneficios aportan cada uno. En la actualidad, se está avanzando mucho en la investigación de la microbiota, que son los microrganismos que forman parte del intestino. Son fundamentales e imprescindibles para el correcto funcionamiento del cuerpo y se le denomina segundo cerebro.

Esto es por el constante intercambio de información descubierto entre el intestino y el cerebro. Tanto es así que los científicos aseguran que hay relación entre la depresión y las bacterias intestinales. De aquí, la importancia de cuidar la salud del intestino. Nuestra salud intestinal depende, en gran parte, de los alimentos que ingerimos. La diferencia fundamental entre ambos es que los probióticos son microorganismos vivos que confieren un beneficio a la salud del consumidor; mientras que los prebióticos son sustratos no digeribles, que estimulan el crecimiento o la actividad de los microorganismos autóctonos, según explica el laboratorio Normon.

¿Qué es un alimento probiótico?

Los probióticos son un informe de la Organización de Alimentación y Agricultura (FAO) de las Naciones Unidas y la Organización Mundial de la Salud (OMS) microorganismos vivos que, cuando se administran en cantidades adecuadas, repercuten en la salud. Los alimentos en lo que puedes encontrar probióticos son: cruchut, kombucha, encurtidos, suero de mantequilla y la masa madre, que tan de moda está últimamente. El primer probiótico conocido y comercializado es el yogur.


¿Qué es un prebiótico?

Los prebióticos son, según el estudio de la Sociedad Gastrointestinal (WGO), «sustancias de la dieta (polisacáridos y oligosacáridos no amiláceos) que nutren a grupos seleccionados de microorganismos que habitan en el intestino favoreciendo el crecimiento de bacterias beneficiosas sobre las nocivas«. Entre los prebióticos más habituales que conocemos tenemos: la oligofructosa, inulina, galactooligosacáridos, lactulosa y oligosacáridos de la leche materna.

Los prebióticos cumplen unos requisitos para que sean considerados como tales:

  • No deben ser hidrolizados o absorbidos en el tracto gastrointestinal superior (esófago estómago y duodeno) y, por lo tanto, ser resistente a la acidez gástrica, a la hidrólisis por enzimas digestivas y no absorberse en el intestino delgado.
  • Se fermentan selectivamente por bacterias beneficiosas de la microbiota intestinal.
  • Son capaces de inducir efectos fisiológicos beneficiosos para la salud.

Los alimentos prebióticos que podemos encontrar en nuestra nevera o despensa:

  • Leche
  • Miel
  • Hortalizas
  • Verduras: puerro, alcachofa, espárragos, ajo, cebolla, achicoria…)
  • Frutas
  • Cereales: trigo, avena
  • Legumbres
  • Frutos secos

Los prebióticos, explican en Norton, «estimulan el crecimiento selectivo de determinadas especies beneficiosas de la microbiota intestinal, principalmente bifidobacterias y lactobacilos». No obstante, y a pesar de lo bueno de su ingesta hay que tener cuidado porque pueden tener efectos perversos.

También hay complementos alimenticios que te pueden ayudar en caso de necesitarlo. En cualquier caso, una correcta alimentación y estilo de vida ayuda al buen funcionamiento del intestino, el lugar que alberga la microbiota.