Filetes de pollo

Estos son los errores más comunes que se cometen al cocinar filetes de pollo

La mayoría de personas no sabe cocinar correctamente este sencillo plato al incurrir en estos fallos

Sandra Escobar

Hay ocasiones en las que, ya sea por la falta de tiempo o de ganas, cocinar se convierte em la tarea más costosa o menos apetecible del mundo. Tanto para los amantes de la cocina o los que solo saben freírse un huevo frito, hay una solución a esta falta de creatividad culinaria que es perfectamente asumible para cualquier persona, es sano (en su justa medida) y, lo más importante, no requiere de mucho esfuerzo. Sí, hablamos de los filetes de pollo a la plancha; el plato estrella de los vagos o a los que les faltan horas al día.

Es uno de los platos estrella porque, además de ser fácil de cocinar, tiene buen sabor y, sobre todo, se puede combinar con casi cualquier alimento que quizá no consumirías a solas, como las verduras. Ahora bien, aunque el mecanismo a la hora de cocinar este ordinario plato, lo cierto es que a la hora de hacerlo, solemos cometer más de un error que son bastante comunes; lo que nos lleva a la siguiente pregunta: ¿cocinamos correctamente los filetes pollo?

Estos son algunos de los fallos más comunes al cocinarlos:


Cuando sacas los filetes del congelador

No, el fallo no está en el tipo de sartén que utilices ni en si te gusta más o menos hecho. El error habitual en el que caen muchas personas se produce antes incluso de encender el fuego y es una equivocación dirigida a quienes sacan sus filetes del congelador. Cuando esto ocurre, la mayoría de personas retiran la bandeja con la carne de la nevera para dejarlo fuera reposando y esperan unos minutos hasta que se descongelada. Después, proceden a cocinarlo. ¡Error!

Es precisamente ese gesto de dejar los filetes descongelándose lo que hace que no cocines correctamente un pollo a la plancha. Así lo demuestra el portal digital gastronómico Mashed, donde aseguran que durante ese tiempo que se deja la comida al aire para que se descongele, solo se derrite el hielo del exterior, pero el del interior tarda más en hacerlo.

Cómo cocinar bien filetes de pollo. (Getty)

Pero si dejamos pasar todo ese rato hasta que los filetes terminan de descongelarse del todo, la carne queda expuesta a todo tipo de gérmenes. Por el contrario, la forma correcta para conseguir que desaparezca el hielo del interior y exterior del filete es meterlo dentro de una bolsa de plástico sellada y, después, sumergirlos en agua fría.

Elegir mal los filetes en el supermercado

La visita al supermercado es un paso clave a la hora de cocinar bien los filetes, ya que si la materia prima no es buena, se nota. Por ello, los expertos aconsejan fijarse, ente otras cosas, en el color. Si se trata de un filete rosado, la carne tiene que estar de color rosa entera, sin partes grisáceas, ya que esto denota que el producto se está poniendo malo y no debe haber ni un solo hilo de sangre visible.

Otro de los fallos que se suelen cometer es comprarlos congelados porque, entre otras cosas, el pollo pierde su jugosidad natural, algo que se pierde con el proceso de congelación, ya que entonces la carne se seca y pierde agua.

Lavar el pollo y no ablandarlo

«Nunca laves el pollo crudo», advierten en Mashed. Según informa el Servicio Nacional de Salud de Inglaterra (NHS, por sus siglas en inglés), hacer esto puede llegar a provocar una intoxicación alimentaria por la bacteria Campylobacter que causa dolor de estómago, diarrea y vómitos durante días debido a las gotas de agua que salpican.

Además de este, el hecho de no ablandar las pechugas de pollo antes de cocinarlas también puede perjudicar a su cocción. Esto se hace para distribuir el grosor de la carne por todo el filete, dejando un filete más jugoso como resultado.

Retirar la piel del pollo

Otro de los fallos más reconocidos a la hora de cocinar filetes de pollo es la de quitarles la piel. Según los expertos culinarios, esta es una mala costumbre que se comete especialmente con los muslos, pero lo cierto es que se trata de un hábito no recomendado, ya que la piel del pollo aporta ciertas ventajas a la hora de cocinarlo.

Una de ellas es que ejerce como «de esponja» de jugos y protege a la carne y retenga la humedad, por lo que en ocasiones, cuando se retira la piel, la carne del pollo resulta algo seca. Es por ello que aconsejan que, de retirarla, se haga una vez cocinada la carne.

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