Historia de la música

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Temple y Pureza «Territorios Flamencos»

Cadena Dial

«-El arte flamenco puede cambiar tu vida y engancharte para siempre. – Vicente Amigo.”

La historia del cante flamenco es difusa, al igual que los orígenes del propio arte. Sin embargo, se cree que fue la mezcla de varias culturas lo que dio lugar al cante que conocemos en la actualidad.

No existe en el flamenco un podcast como el que aquí planteamos.

La cita con el flamenco vuelve a Radio Sevilla, donde se celebraban las tertulias históricas, después de muchos años.

«-La madre del flamenco es el cante, aunque la labor más difícil la tiene el guitarrista que hace sentirse satisfechos al bailaor y al cantaor. – Eva ‘La Yerbabuena’.”

Estos podcasts pretenden acercar al gran público el género del flamenco, usando un lenguaje sencillo y divulgativo.

No hay que ser un experto en flamencología para disfrutar de estas colecciones que, sin posicionarse, ofrece un abanico de artistas y cantes, que abarca desde lo más clásico a lo mas actual, dejando al oyente tomar sus propias conclusiones.

Últimos episodios

Extremadura

Un dandy flamenco (chaqueta, clavel rojo al descubierto y gafas oscuras) nos abre las puertas de su Extremadura con un derroche de miel. Es Porrina de Badajoz. Y su acento, como su cante, dejará huella en los palos que más se han interpretado en la comunidad: jaleos, tangos y, finalmente, fandangos. Del dolor acompasado de La Marelu al quebranto del Indio Gitano. 

El Levante: Jaén, Almería y La Unión

Guitarreros que cambiaron la historia, cantaores de máximo éxito y festivales de renombre. Todo ello nos ofrece las provincias de Andalucía Oriental y la zona del Levante español. Donde hay olivo, desierto y mina, la música parece volverse polvo y ceniza, ecos de una galería en las que los trabajadores amenizan la extracción de plomo a base de tarantas, murcianas y cartageneras. 

Huelva, Málaga y Córdoba

De Huelva, el fandango y su cantera. De Málaga, además de la malagueña, los verdiales y el jabegote. Y de Córdoba, un puñado breve de soleares, alegrías, zánganos y paisanos ilustres. Paco Toronjo, El Pena y Fosforito. Tres formas de doler, una por provincia, por mar y por tierra desde un mismo género musical. 

Granada: el Albaicín y el Sacromonte

Partimos de la voz de Enrique Morente en sintonía con las guitarras de los Habichuela, dos de las banderas más coloridas de una pequeña urbe con eco oriental y andaluz, moro, cristiano y judío, de cueva y de nieve, de calor y de bruma. El agua que corre junto al Paseo de los Tristes suena nostálgica a granaína y fandango, también a zambra y poesía lorquiana. En las voces de ayer y de hoy, la escuchamos. 

Jerez de la Frontera: Santiago y San Miguel

Las familias, y las barriadas, tienen una forma de interpretar que se transmite de generación en generación, como si las puertas de la sangre, al igual que las de los patios y las fiestas, siempre estuvieran abiertas. Jerez es bulería, pero también taranto y seguirilla. Dicen que sus vecinos, especialmente los de Santiago, San Miguel y La Albarizuela, no buscan gustar, sino doler. Y así cantan y tocan.

Provincia de Sevilla: Utrera y Lebrija, Alcalá, Morón, Mairena...

Ensanchamos el círculo por la provincia de Sevilla. Nos topamos entonces con algunas de las casas de gitanos de la Baja Andalucía más representativas, aquellas que mejor han custodiado el cante por romances, la soleá, la cantiña y la bulería, esta última más pausada que en Jerez. Los Perrate, los Mairena, Fernanda y Bernarda, los Peña, los Valencia, el toque de los Gastor… Dinastías donde se agolpan los siglos.

Cádiz y Los Puertos

El sonido lo da la tierra. Por eso la soleá de Cádiz tiene esencia de barca en su melodía. También sucede algo similar con las seguirillas de Los Puertos y la malagueña del Mellizo, las otras dos vertientes dramáticas de un territorio que se ha hecho popular por su lado festivo: las alegrías y el tanguillo, la romera, el mirabrás, los caracoles, cantiñas y rosas... Ecos, manos y estilos, en definitiva, de artistas con trascendencia universal. Camarón y Paco. La Perla y Chano. Tantos y tantos. 

Sevilla: Triana y la Alameda

Buscar la tierra prometida del flamenco, su lugar de origen exacto parece un ejercicio atrevido. Sevilla, sin embargo, es un puerto perfecto para comenzar el viaje que nos conducirá por el resto de territorios donde lo jondo enraizó con especial significancia. La ciudad, con sus dos emporios artísticos, Triana y la Alameda, lugar de encuentro cultural y desarrollo, capital mundial de la Ópera Flamenca y plaza de la soleá, la seguirilla, los tangos y otros palos y estilos como la debla, rezuma arte e historia en las voces de sus cantaores.