Estilo de vida

Hazte esta pregunta antes de vivir en pareja

10/03/2018, a las 04:32

Hace seis meses que estáis juntos, ya conoces a sus padres, te has ido a pasar un fin de semana a su pueblo y ya achuchas a su perro como si fuera el tuyo (tú, que siempre habías odiado a los animales).

Ha llegado el momento: ¿por qué no nos vamos a vivir juntos? Vale, frena, congela la imagen y sal de la escena. Plantéate algo más allá de vuestros viajes a ese gran centro comercial de los muebles mientras hacéis bromas sobre cualquier tontería. Esto es muy serio.

¿Qué debo preguntarme antes de vivir en pareja?

Querido amigo, antes de que sea tarde, medita si es una buena opción. ¿Quieres hacerlo? Todos nos hemos planteado en un momento dado una locura pasajera que, posteriormente, puede o no puede llevarse a cabo. Algo como ¿vamos al aeropuerto y cogemos el primer vuelo que salga? o ¿vamos a bañarnos desnudos en el mar?

Pero esto no es irrelevante, como esas preguntas que os hacéis tu grupo y tú en las noches de fiesta; esto es mucho más serio.

No te dejes llevar por la marea

Lo sabemos, la mitad de tus amigos vive con su amor. La otra mitad se ha casado y, de esta, la mayoría ya ha empezado a experimentar la paternidad. Te estás estresando y crees que llegas muy tarde para todo eso. Pero te equivocas. Te proponemos algunas pautas con las que descubrirás si realmente lo haces porque te apetece convivir con tu pareja o si eres de los que sigue modas.

– En primer lugar, te debes plantear si tu media naranja será ese tipo de persona con la que te repartirás las tareas. Puede que espere a que seas tú quien haga la cena y, de paso, también friegues. Alerta, ¡terreno pantanoso!

– ¿Es esta la otra mitad con la que quieres compartir el resto de tu vida? A ver, todos tenemos derecho a equivocarnos, pero no es necesario que vivas con media ciudad antes de encontrar a tu media naranja.

Medita con esa almohada que aún no compartes con nadie si te ves formando una familia con tu actual amor. También, si será un buen padre o madre para tus hijos. Si os visualizas de este modo, ¡estás tardando en buscar nidito de amor!

– ¿Vuestras vidas son compatibles? A ver, una cosa es que quedéis una vez a la semana para cenar, para ir al cine o dar un paseo por el parque, pero eso no significa que vuestras rutinas sean compaginables. ¿Él trabaja todas las noches en el bar de un amigo? ¿Tú llegas del curro a las nueve de la noche con ganas de acurrucarte en el sofá haciendo la cuchara? Probablemente, vuestra convivencia no va a ser un camino de rosas.

Vas a estar igual que cuando vivías sola, pero esta vez lavando los calzoncillos de otro.¿Es eso lo que quieres? Si, por otra parte, uno de los dos está dispuesto a cambiar de trabajo o modo de vida por el otro, eso sí es bonito.

No sin mis clases

– ¿Eliminarás cosas de tu rutina por el otro? Si vas a tener que renunciar a esas clases de equitación porque la otra persona cree que es maltrato animal, probablemente no seáis muy compatibles.

Sea del modo que sea, y si lo tenéis claro, podéis intentarlo. Daos una vuelta por las principales tiendas e inmobiliarias. Quizá así se os quita un poco el mono y lo podéis dejar para otro momento, pero si seguís adelante… ¡suerte en esta nueva aventura!

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