Rocío Ramos-Paul aclara las pautas a seguir para controlar los desafíos en los adolescentes

Guss González

Nuestra experta psicóloga, Rocío Ramos-Paul, responde a las consultas que nuestros atrevidos nos envían. Si tienes alguna duda sobre la educación de tus hijos, mándanos un email a atrevete@www.cadenadial.com. Hoy hablamos de los desafíos que en ocasiones nos lanzan nuestros hijos. ¡Toma nota!

Esta consulta nos ha llegado de manera simultánea desde varios atrevidos. Lo cierto es que se acerca el verano y en ocasiones, la conducta de nuestros hijos, especialmente en adolescentes, cambia y surgen los desafíos.

Ya hemos hablado de las rabietas y los enfados de nuestros hijos. Ahora especialmente que cambia la rutina, se alargan las horas de luz y nos vamos de vacaciones, los chavales aprovechan más que nunca para hacer su vida.

Eso se traduce en querer tener el control de sus horarios y actividades. Una situación que frecuentemente evoluciona hacia los desafíos que en el fondo son una forma de tener el control de la situación

Son muy frecuentes cuando empezamos a establecer normas y rutinas. «Duchate… ¡No, no me ducho!». O en ocasiones y momentos en los que los padres establecen límites, donde surge el archifamoso «… ¡porque tú lo digas!», que tanto desespera.

 

Rocío Ramos-Paul tiene la solución

 

La psicóloga nos recomienda seguir una serie de pautas. No todas van a funcionar y será difícil que lo hagan a la primera. Practica y aprende según responda tu hijo a estos sencillos argumentos:

Anticípate. «Recuerda que mañana no vas a poder quedar con tus amigos porque hemos quedado en ir a ver a la abuela», pone de ejemplo Rocío. Esto ayuda a disminuir las posibilidades de su enfado y consiguiente desafío. Si esto no funciona, pasa a la siguiente pauta.

Negociación. «Aquí hay una responsabilidad de los adultos. Intenta estar tranquilo», matiza Rocío. Ante la respuesta de tu hijo «estoy viendo un capítulo, estoy jugando a la play…», pregunta por qué y a partir de ahí plantea una negociación. Siempre desde la calma.

Consecuencias. Tras esa negociación, si el adolescente sigue sin ceder, los padres deben establecer, y cumplir, una serie de consecuencias que previamente se han pactado en la negociación. «Como no te has duchado, no vas a salir con tus amigos», desde la calma y la tranquilidad.

Y si en un momento dado pierdes los nervios, recuerda… ¡No pasa nada! Intenta estar calmado, pero permitete ser humano de cuando en cuando…

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